jueves, 25 de noviembre de 2010

¿No te suena?

¿No te suena? ¿De verdad que no? Pues te diré quién es...

Es ese hombre que anda encorvado, con la mirada huidiza que quizás en algún lugar guarda aún algo de esperanza (una esperanza que ha sido pisoteada por la sociedad poco a poco). Es ése hombre que anda con una mochila desecha, un abrigo sucio y lleno de tierra, despeinado, con un bocadillo en la mano y las uñas negras...

Es posible que nunca te hayas fijado en él, quizás si la primera o la segunda vez, pero luego tus ojos se acostumbran y no vuelves a reparar en él nunca más... Nunca más hasta que un día caminando por la calle ves un cúmulo de gente arremolinada y una persona que dice: "¡Otro mendigo más que muere este invierno!", mientras que otro le refuta "¡Este hombre era un drogadicto, él se lo ha buscado!"

¿No te suena?

Pues te contaré una historia... él es Álvaro, camina encorvado, tiene los ojos azules, la mirada gacha y nunca mira del todo a los ojos de quien le habla, camina con un parka azul oscuro (lleno de tierra y manchas), un jersey azul celeste (demasiado fino para el frío invierno que se aproxima) unos pantalones grises ya desgastados y unos zapatos de tela marrones viejos sin calcetines. Lleva colgada del hombro una mochila de pana roja cargada con dos botellas de cocacola y una fanta, - una mochila que por otro lado pesa mucho más de lo que él puede soportar con su estabilidad-. En la mano, se aferra a un bocadillo que un hombre le ha regalado y a un billete de cinco euros que parecen ser sus ahorros de una semana, un mes o quién sabe cuanto.

Sí, ha consumido cocaína, ha ido dejándolo poco a poco y ahora le queda dependencia a la metadona... una dependencia que se le pauta poco a poco en un centro de tratamiento al que asiste para consumirla (¡tiene hasta el carnet del centro!).

No puede coger el metro para llegar a él porque la vigilante le ha dicho que podría caerse a las vías del tren (se mueve con mucha dificultad y pierde el equilibrio con facilidad), le duelen los pies de andar y se encuentra a unas dos o tres manzanas del centro (tampoco sabemos por qué ha llegado a irse tan lejos de allí), su hermana le ha conseguido dejar sin la herencia de sus padres y su madre vive lejos, en Soria. Las determinadas instituciones que deberían hacerse cargo de él se pasan la pelota sin conseguir nada en claro.

Álvaro me mira sinceramente y me dice ""Yo quiero salir de esta mierda, de verdad que quiero; pero no sé cómo porque nadie se ocupa de mi y no puedo moverme". Le creo, sin más. Entonces, se quita uno de los zapatos y veo sus pies, morados por completo y negros en determinadas zonas... No necesita asistencia urgente, ese tipo de problemas pueden ser tratados en su centro de salud habitual (según mis superiores me informan... u ordenan) pero ¡oh! Álvaro no es tan afortunado, ni siquiera sabe qué centro de salud le corresponde, no tiene domicilio fijo y además nunca ha necesitado la ayuda de ningún médico (hasta hace unos años, cuando ya estaba en la calle).

¿Qué ayuda recibe esta persona? ¿Qué ayuda recibe en realidad una persona que quiere salir de esa "mierda"? ¿Dónde duerme todos los días una persona como Álvaro? ¿Quién se encarga de ponerle en contacto con los recursos necesarios?

Álvaro es uno de entre los más de 500 indigentes que habitan las calles de la capital de nuestro país... una de las más de 500 personas que se encuentra discriminada en la sociedad, que por su aspecto ve negada su entrada a un simple bar con calefacción, es una de las más de 500 personas que no recibe una asistencia sanitaria adecuada, una de las más de 500 personas que la gente -que le juzga antes de conocer su situación- considera que él es el culpable de su situación...

Así pasa, nadie hace nada por él porque nadie dice poder hacer algo para arreglar su situación, pero ¿acaso alguien quiere acercarse a él? ... No, todos nos acostumbramos a Álvaro y terminamos por no verle en las calles, hasta que un día alguien grita: "¡Otro mendigo más que muere este invierno!", mientras que otro le refuta "¡Este hombre era un drogadicto, se lo ha buscado!".

¿No te suena?

2 comentarios:

  1. So many people we see in the streets have interesting stories to tell about their lives, and so few of us take time to get to know them. Our lives are poorer for not taking notice. Sometimes the hardest things to deal with are the most rewarding. Nice story! :)

    ResponderEliminar
  2. It's a shame that there are still people who have to live like this, and don't eaven receive support from anyone... but I'm with you, "sometimes the hardest things to deal with are the most rewarding ones". Thanks for your post! =) ^^

    ResponderEliminar